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El Rincón de Netflix

Fury, el corazón de la Segunda Guerra Mundial

Fury, el corazón de la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial es uno de los procesos históricos más explotados por el cine. No es para menos, ya que los cientos de relatos que se vivieron durante esa terrible confrontación siempre han cautivado a los cineastas.

La posibilidad de escarbar en las entrañas de la mente humana de unos protagonistas atormentados por la extrema violencia de la guerra o el mostrar la desmesurada crueldad de este tipo de conflictos es algo que el cine no se puede permitir pasar por alto.

La guerra y el cine

Todo tipo de cintas bélicas han surgido a partir de la adaptación de la Segunda Guerra Mundial: películas donde se plasmaba la psicología de los combatientes como La Delgada Línea Roja, otras en las que se buscaba retratar el lado más humano como en El Pianista, biopics como El Hundimiento y una larga lista de excelentes films.

Los grandes cineastas no han podido evitar hacer su propia versión: Tarantino, Nolan, Jean-Jaques Arnaud, entre otros. Pero todos coincidimos en que en cuanto alguien habla sobre la Segunda Guerra Mundial y cine, solo una película nos acude a la cabeza, Salvar al Soldado Ryan.

Esta película retrata a la perfección lo que fue ese momento histórico. Lo tiene todo para triunfar. Es por eso por lo que al ver Corazones de Acero (Fury) me recordó mucho a ella.

Un fiel retrato bélico

La película protagonizada por Brad Pitt comienza de un modo radicalmente opuesto a Ryan. Se nos presenta un lugar completamente devastado, un cementerio, donde decenas de cadáveres de hierro yacen inmóviles. Inmediatamente la crueldad del conflicto sacude al espectador al ver como el jinete es asesinado sin miramientos.

La temática que se repetirá a lo largo de toda la cinta es la obsesión por plasmar la brutalidad de la guerra y de eliminar cualquier rastro de romanticismo. El tema se basa en un conflicto que únicamente destruía las vidas de los hombres que se veían envueltos en él.

Fury se centra en la vida de los soldados estadounidenses encargados de los tanques, buscando el punto de vista de los cinco ocupantes de uno de ellos. Brad Pitt, Jon Bernthal y compañía realizan una sorprendente interpretación que consigue transportar al espectador a ese claustrofóbico tanque al que ellos llaman hogar. Las tripas de ese instrumento de guerra son el refugio de aquellos hombres, cada uno con sus propios trastornos.

El tanque no lo es todo

El gran acierto y a la vez gran problema de Fury es su similitud a Salvar al Soldado Ryan. La película de David Ayer persigue la misma estructura épica del coloso del cine bélico. Incluso llega a tener algún que otro personaje similar. Sin embargo, no alcanza la magnificencia de la historia normanda. Primero debido a la falta de un objetivo claro durante la gran parte de la película y segundo porque cuando se da a conocer la misión final al espectador, esta es demasiado insignificante para un conflicto tan gigantesco.

Exceptuando ese aspecto y algunos detalles típicos del cine de guerra estadounidense, como la común apología a la patria y a la religión o pequeños matices resolutivos del guión; la película se deja ver y es muy disfrutable para los interesados en la materia.

¿Disfrutando de la guerra?

¿Es Fury otra película acerca de la Segunda Guerra Mundial? Seguramente sí. Le falta esa chispa de originalidad. No obstante, se trata de una obra muy sólida, con más de un momento de gran calidad. Varias de sus escenas cuentan con un nivel narrativo y dramático propias de los mejores cineastas del género. La historia de Chacal y sus hombres consigue acercarnos un poco más a ese periodo histórico tan terrible como atractivo.

Te dejamos con el trailer. Corazones de acero se encuentra disponible en Netflix.

Puntuaciones

@david_taiko

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